así es la cárcel donde se entregará Trump

Lashawn Thompson estuvo tres meses en la Cárcel del Condado de Fulton, en Atlanta (Georgia), y salió muerto. Tenía 35 años y era un hombre sano, pero «la celda en la que se encontraba no era apta ni para un animal enfermo», denunció el pasado abril el abogado de la familia, Michael Harper.

Cuando Thompson fue hallado inerte tenía la cara cubierta de chinches y excrementos. Un oficial se habría negado a practicarle ejercicios de reanimación por la inmundicia en su cuerpo y en todo el lugar. Estaba muerto. «Fue comido vivo por insectos y chinches», sostuvo Harper en un comunicado que entregó a medios estadounidenses.

Una autopsia encargada por la familia concluyó que el hombre falleció por «complicaciones debidas a una negligencia grave». Demostró que el preso estaba desnutrido y deshidratado y sugirió que la proliferación de piojos podría haberle causado anemia.

El caso de Thompson, que por un delito menor y su falta de capacidad para pagar la fianza salió muerto del ala psiquiátrica del penal, retrata la cruda realidad de la prisión de Fulton, en la que este jueves ingresará el expresidente de Estados Unidos Donald Trump: hacinamiento, insalubridad, violencia y una plaga de insectos, piojos y chinches, según han reconocido las propias autoridades.

La organización Southern Center for Human Rights (SCHR), en un informe publicado en noviembre de 2022, identificó una «peligrosa» combinación en Fulton: escasez de personal y sobrepoblación penitenciaria. Además, confirmó una plaga sin control de piojos y sarna, citan reportes periodísticos.

Se estima que la prisión alberga al menos 2.500 reclusos, es decir, más del doble de su capacidad cuando se inauguró en 1989. Quince personas murieron en su interior el año pasado y cuatro desde principios de julio.

El SCHR dijo en ese momento que todas esas muertes «son el resultado de negligencia insensible, mala gestión, corrupción del personal y hacinamiento alimentado por procesos legales penales racialmente dispares».

Ante las graves denuncias, en el mes de julio, el Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) inició una investigación, considerando la existencia de «acusaciones creíbles de que una persona encarcelada murió cubierta de insectos y suciedad, que es estructuralmente insegura, que la violencia prevalente ha resultado en lesiones graves y homicidios, y que los oficiales están siendo procesados por el uso de fuerza excesiva».

Por su lado, el fiscal federal Ryan Buchanan se declaró preocupado ante las denuncias de celdas «mugrientas llenas de insectos, la violencia desenfrenada que genera muertos y heridos y el uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes».

Así será la entrega de Trump

Trump se entregará este jueves en Fulton como acusado de alterar el resultado de las elecciones de 2020. El controvertido magnate será el recluso con la estancia más corta de la tristemente célebre prisión, ya que pagará 200.000 dólares de fianza y se marchará, según un acuerdo previo que le evitará purgar prisión preventiva.

Al igual que los otros 18 coacusados, el expresidente tiene hasta el mediodía del viernes (16H00 GMT) para ser fichado. Todavía se desconoce si tendrá privilegios por su condición de expresidente.

Las normas estadounidenses prevén la toma de huellas dactilares y dos fotografías del acusado, una de frente y otra de perfil.

Donald Trump, que ya ha sido acusado tres veces en distintas causas penales, ha logrado evitar hasta ahora el humillante ritual de las fotografías cuando se presentó en Nueva York, Florida y Washington.

No obstante, el sheriff del condado de Fulton, Patrick Labat, dijo a principios de mes que quería tratar a todos los acusados por igual. «Poco importa su estatus», afirmó.

En un comunicado de su equipo de campaña publicado el martes, Trump, claro favorito en las primarias republicanas para las elecciones presidenciales de 2024, expresó su indignación por tener que presentarse el jueves en una «prisión violenta».